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Cocinar pescaíto frito

El pescado es muy saludable y existen infinidad de formas diferentes de prepararlo. Una de ellas es el pescado frito, comúnmente llamado “pescaíto” frito. Son muchos los pescados que quedan estupendamente fritos : el lenguado, boquerón, gallo, pescadilla, calamares, gambas o bacalao, entre otros.

Cuando nos ponemos a freír el pescado y luego lo probamos, a veces nos preguntamos por qué no nos queda igual de bien que cuando nos lo pedimos en un buen restaurante o una freiduría. Veamos algunos detalles a tener en cuenta para que el “pescaíto” frito nos quede perfecto.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que el pescado tiene que ser lo más fresco posible y que su olor sea fino. En Dagustin te proporcionamos un pescado fresco y de calidad para que tus platos siempre tengan el mejor sabor. En realidad, teniendo un buen producto será mucho más fácil que el resultado sea satisfactorio, independientemente del método de cocinado.

Por otro lado, si optamos por usar pescado congelado, debemos asegurarnos de que esté completamente descongelado antes de rebozarlo y freírlo. Sin lugar a dudas, el pescado debe limpiarse a conciencia para que el plato sea cómodo de comer.

Además, es esencial secar bien el pescado antes de empezar a cocinar para que no tenga exceso de humedad. Esto se puede hacer usando papel de cocina absorbente o un paño limpio, tanto si el producto es fresco como congelado. Asimismo, antes de freírlo hay que enharinarlo o untarlo con pasta para rebozar.

La harina que utilizaremos para enharinarlo debe de ser blanca de trigo y recordad esto: tan importante como enharinarlo, será quitar el exceso de harina del mismo. Para eso, lo idóneo es poner el pescado enharinado sobre un cedazo y moverlo con rapidez.

Después de enharinar el pescado, debe ponerse en el frigorífico unos quince minutos para que se ponga firme, aunque no abusaremos con el tiempo de frío, ya que sino el pescado estará tan frío que al freírlo tardará demasiado y se tostará mucho por fuera quedando crudo por dentro.

Una vez frito, sacaremos el pescado de la sartén o freidora sacudiéndolo ligeramente y lo pondremos en una fuente o plato grande cubierto con papel de cocina absorbente para que absorba bien el aceite sobrante, pero nunca lo taparemos, ya que entonces no se mantendrá crujiente sino, más bien, todo lo contrario.

¡A disfrutarlo!