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Protocolo a seguir si te invitan a una marisquería en Madrid

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Comida de empresa, una cita con la persona de tu vida, cena de presentación a tus suegros… son situaciones que requieren un cierto protocolo, y si te dicen que el evento será en una marisquería en Madrid, ¡horror! por mucho que te apetezca disfrutar de una buena mariscada, solo pensarlo puede provocarte entrar en estado de nervios: ¿y qué hago yo ahora si nunca he comido el marisco con cuchillo y tenedor? ¡Que no cunda el pánico!

Primeramente, debes saber que, aunque estés en marisquería en Madrid de postín, el marisco no se tiene por qué comer con cubiertos: algunos mariscos como las gambas, los langostinos, las quisquillas, los percebes o las cigalas se pueden comer con las manos y no estarás rompiendo el protocolo.

En el caso de otros mariscos más grandes, como la langosta o el bogavante, lo protocolario es comer su carne con el tenedor. Para extraerla, deberás separar el cascarón de la carne con el tenedor, ayudándote para abrir las cascaras de los cascanueces que generalmente se presentan junto al plato en todas las marisquerías en Madrid, en caso de que no se presenten las piezas ya debidamente partidas. Las patas, sin embargo, sí puedes separarlas con las manos y hacer uso de ellas para comerlas una vez las rompas con las pinzas. Eso sí, mejor, en este como en el resto de casos, evitar sorber.

Las ostras, aunque sean muy sofisticadas, también se pueden comer con las manos. Es más, si intentas agarrar la carne con el tenedor, lo más seguro es que tu ostra termine en la otra punta de la marisquería, así que, para evitarlo, lo mejor es que separes el molusco de la concha y utilices ésta como cuchara para acercártela a la boca.

En el caso de otros moluscos más pequeños, como las almejas, chirlas o mejillones, lo protocolario es usar la mano para sujetar la concha y usar el tenedor para llevarte el bocado, si bien en caso de que la concha sea pequeña, puedes también usarla como cubierto. Si optas por la primera opción, extrema la precaución, pues al ser un molusco elástico pegado a la concha, si no tienes cuidado al despegarlo, la salsa puede salpicar al resto de comensales.

Lo cierto es que en Madrid el protocolo para comer marisco es relajado y lo hagas como lo hagas, lo importante es que disfrutes del marisco y el ambiente de la marisquería. Eso sí, si usas las manos, procura hacerlo de una manera discreta. ¡Seguro que te ganas a todos los comensales!