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5 errores que debes evitar a la hora de comprar marisco

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Son muchas las personas que se animan a comprar marisco, pero luego se llevan sorpresas desagradables a la hora de cocinarlo o comerlo. Y es que, hay que tener en cuenta una serie de factores a la hora de elegir las piezas o productos del mar y añadirlas a nuestra cesta de la compra, ya que no todas las pescaderías ofrecen productos de buena calidad. Desde Dagustín, queremos enseñaros algunos errores comunes a la hora de comprar marisco, para que así sepáis reconocer qué condiciones deben cumplir las piezas antes de llevároslas a casa.

 

  • Antenas caídas y patas rotas en los crustáceos. Llegamos a la pescadería y se nos hace la boca agua al ver las langostas, cigalas, gambas… pero si nos decidimos por llevarnos alguna pieza a casa, tenemos que comprobar que sus antenas estén tiesas y no caídas, para asegurarnos que el marisco está en buenas condiciones. También hay que observar que sus patas estén bien fijadas a la pieza, ya que en el momento de cocerlo entraría agua a través de las patas rotas.

 

  • No prestar atención al olor del marisco. Evidentemente no podemos hacer de sabuesos y olfatear cada pieza cada vez que vamos a comprar marisco. Pero tranquilos porque, si el marisco es de buena calidad, se aprecia muy fácilmente si desprende un olor a mar o si por el contrario muestra un olor fuerte a amoniaco, claro indicador de que no debemos llevárnoslo a casa.

 

  • Cuidado con los berberechos y almejas abiertos. Tanto los berberechos como las almejas están deliciosos, pero si a la hora de comprarlos los encontramos abiertos… ¡Mala señal! No obstante, si al darles un pequeño toquecito se cierran, sí que podemos continuar con la compra.

 

  • El envase es la clave en el marisco congelado. Es importante fijarse bien en el envase y no llevarnos a casa aquel cuyos bordes se muestren desgastados. Además, la etiqueta debe informarnos sobre el peso del marisco escurrido en el envase, es decir, descontando el glaseo, una fina capa de hielo que protege los productos congelados.

 

  • No conservar de manera adecuada el marisco después de la compra. Cuando llegamos a casa no podemos simplemente almacenar el marisco en la nevera hasta que decidamos cocinarlo. Tanto si es marisco crudo, como vivo, es muy importante cocerlo lo antes posible para después proceder a guardarlo en la zona más fría de la nevera. Si se trata de marisco congelado, debe meterse al congelador nada más llegar a casa, ya que si se descongela no podrá volver a pasar por el proceso de congelación.