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Esta no es la primera vez que escogemos al rodaballo como pescado del mes, sin embargo, sí que lo hacemos como único protagonista pues la última vez lo dejamos de una manera muy originar: mediante una adivinanza que puedes recordar aquí.

Este pescado que se oculta en las profundidades del fondo del mar, aunque no zonas muy ondas, y que es uno de los pocos que tiene los dos ojos en el mismo lado de la cara, es muy apreciado para los amantes del pescado ya que cuenta con una de las carnes más sabrosas. Pero, ¿qué conocéis sobre las propiedades nutricionales del rodaballo?

Se trata de un pescado semigraso pues su contenido graso ronda entre 2 y 5 microgramos por cada 100 gramos de carne, una característica que lo hace ideal para las personas que se encuentran en época de dieta o para aquellas que tienen problemas de digestión, pues es un pescado de fácil digestión. 

El rodaballo está compuesto por proteínas de calidad que llegan a representar el 17% de su peso total aportándole un alto valor biológico. Las vitaminas más destacadas en este pescado son las del grupo B: B12, B2 y B3, aunque son poco relevantes en relación con otros pescados. Sin embargo, la B9 si debe ser especialmente mencionada por su gran aporte, ya que es una vitamina esencial para el crecimiento y el desarrollo humano además de para el buen funcionamiento de los nervios y el cerebro. 

En relación a los minerales que se encuentran en el rodaballo, hay que destacar la aportación de nutrientes como el selenio, que protege el organismo frente a enfermedades cardiovasculares, el yodo, que favorece el funcionamiento de los tejidos nerviosos y musculares y el magnesio, un mineral esencial para recuperar y mejorar la musculatura además de para ayudar al refuerzo del sistema óseo y la dentadura.