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Cinco razones para comer marisco y no sentirnos mal

Siempre que llega el final de las vacaciones de verano y nos ponemos frente a una báscula empezamos a sentirnos mal por todo lo que hemos comido durante estos meses estivales y el poco ejercicio físico que hemos realizado, ¿verdad?

Sin embargo, esto no implica que tengamos que dejar de disfrutar de la comida y mucho menos de los alimentos que más nos gustan como es el caso del marisco. Durante los meses de verano la mayoría de los mariscos se encuentran en su temporada de consumo preferente: gambas, bogavantes, langostas, langostinos, cigalas, camarones, centollos… Cualquier marisco que se te antoje puedes encontrarlo a un precio estupendo por encontrarse en su época, así que… ¿Por qué no disfrutar de su sabor?

La primera de las razones para comer marisco la acabamos de decir: su precio. Al encontrarse el marisco en temporada de consumo, lo encontrarás con un precio más bajo que el resto del año pues hay una mayor cantidad.

La segunda de las razones puede ser incluso mejor que la primera: ¡el marisco es bajo en calorías! Este alimento apenas contiene grasa ya que sus niveles se encuentran entre el 0,5 y el 2% de su composición total. Es decir, 100 gramos de marisco cocido aporta unas 80 calorías cuando lo recomendable para una mujer son entre 1000 y 2000 kilocalorías diarias y, en el caso de los hombres, estás son un poco más altas entre 2000 y 2500 kilocalorías. ¿Así quién no se da el gustazo de comerse un delicioso plato de gambas blancas?

Pero la cosa no queda aquí, a estas razones debemos sumarle una más: el gran valor nutricional que tiene el marisco ya que contienen los aminoácidos necesarios para nuestro organismo.

Además, para aquellos a quienes la cocina les parece un lugar de otro mundo, preparar unos platos donde el ingrediente principal sea el marisco es muy sencillo. Por ejemplo, en el caso de las almejas o las coquinas (aunque no se traten de mariscos al uso) sólo hay que poner un poco de aceite, unos ajitos troceados y un chorreón de vino a fuego medio y tendréis un plato fabuloso y exquisito.

Si esto aún no te convence, seguro que ahora cambiarás de opinión. Si acabas de llegar de las vacaciones y te encuentras con depresión postvacacional, el marisco es un buen remedio contra la depresión ya que mejora nuestro humor gracias a su aporte mineral que interviene en nuestras funciones encargadas de ello.