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En plena temporada de verano hay un pescado que se encuentra en todo su apogeo: el bonito. Muchas personas confunden este hermoso pez con el atún, sin embargo, la única relación que guardan es que pertenecen a la misma familia: los Escómbridos.

La diferencia fundamental del bonito del norte con el atún la encontramos en la longitud de la aleta pectoral, pues la del bonito es mucho más larga, y en las rayas oblicuas de color oscuro que le aparecen al bonito en ambos lados de la zona dorsal.

Cuando mencionamos al bonito, simultáneamente se nos viene otra palabra a la mente: “del  norte”, ¿verdad? Esto ocurre porque solemos escuchar a menudo que el Bonito es del norte, pero también podemos encontrar el Sarda, es decir, la especie de los bonitos del sur o de los Océanos Atlántico y Pacífico.

La especie Thunnus alalunga (el bonito del norte) es la más conocida y se suele pescar en el mar Cantábrico con anzuelos para que el pez no sufra. Gracias a esta técnica de pesca, se puede ofrecer una calidad mayor de su carne pues el bonito del norte tiene un exquisito sabor y una textura más suave, características que convierten a este pescado en el mejor de su especie.

Este pescado puede llegar a pesar hasta 10 kilos y alcanzar unas dimensiones de casi un metro de largo, aunque lo común es los bonitos midan entre los 52 (talla mínima permitida) y los 70 centímetros y tengan un peso de 1 a 3 kilos.

El bonito del norte es uno de los pescados azules más exquisitos y muy utilizados en nuestras cocinas ya que se presta a la preparación de muchos platos: desde cocinarlo al horno con unas patatas asadas hasta añadirlo como un ingrediente más a una ensalada bien fresca pasando por brochetas, tapas, salteados de verdura, tortillas, pasta, arroz… ¿Y a ti, cuál es tu plato preferido para cocinar el bonito?