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La cigala es un crustáceo decápodo de la familia Nephropiade, por eso su nombre binomial es Nephrops norvegicus, y como seguro que sabrás es una especie comestible muy apreciada por su sabor.
Son de rostro largo cuyas dos primeras patas tienen unas pinzas trituradoras fuertes y grandes dispuestas longitudinalmente. Su color es rosa pálido con manchas rojizo-anaranjadas más oscuras y su longitud máxima es de 24 cm, aunque las tallas más comunes se sitúan entre los 10 y los 20 cm.
Las cigalas viven en fondos de arena y fango situados a una profundidad que oscila entre los 100 y los 300 metros. Y ¿sabes de qué se alimenta? Seguro que no lo adivinarías porque su alimento principal es el detritus, además de gusanos y otros crustáceos.
Una vez presentada la cigala vamos a lo importante, ¿cómo podemos cocinarla? Hay muchas formas de preparar este crustáceo desde cocidas y servidas en frío para acompañarlas con una gran variedad de alimentos, hasta acompañando a una paella o haciéndolas a la plancha. Cualquier forma de hacerla es perfecta tanto en platos fríos como calientes pues su carne banca goza de un gran sabor.
Seguro que nunca has tenido problemas para comerte una cigala y no dejar nada de carne dentro, pues buscamos las mañas que sean necesarias para conseguirlo. Pero ¿sabes cuál es la forma correcta de comerse una cigala? Si pinchas aquí podrás ver un vídeo para que no te quedes con la duda; así ya puedes ir a cualquier restaurante y pedir una buena cigala sin miedo a hacer el ridículo cuando te la estés comiendo.
Después de este vídeo seguro que te han entrado ganas de comerte alguna cigala, ¿verdad? Pues no lo dudes y pon en prácticas los consejos estos consejos para comértela correctamente.